miércoles, 7 de enero de 2015

No sé si valdrá la pena, pero la alegría seguro que sí.

Pero quién se atrevería a decirte que no cuando pasas por aquí mendigando caricias y robándole flores a la primavera. Tan contradictorio, con tu cara de "no he roto un plato en mi vida" y tu mirada rompiéndome en pedacitos. Con esa manía que tienes de hacer que todo parezca tan bonito, tan arte, tan tuyo. Tan tú y yo.
Pues eso, que voy a decirte que sí, a ver si se dejan ver esos hoyuelos. Porque lo extraño es que cuando sonríes, sonrío yo también, y todas las frases se hacen poema y todos los sonidos se hacen canción; y yo no sé si valdrá la pena, pero la alegría seguro que sí.



                                                                                                                             Cuando atardece.

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